8 de noviembre 2009
No hay un solo escritor cuyo caso sea idéntico al de otro. Yo, por ejemplo, no pienso tirar aquello que he escrito que no acaba de convencerme. No he querido publicarlo ni lo haré nunca, de acuerdo. Pero si el día de mañana puede beneficiar a mis seres más queridos, estaré encantado desde el otro mundo. Pongamos el caso de Kafka. Bueno, es obvio que hicieron bien en no respetar su última voluntad. En todo caso, siempre hay que valorar a un autor por su mejor libro, por la altura que ha sabido alcanzar en su mejor obra. Es de sentido común, por ejemplo, que la peor obra de Bolaño no podrá nunca perjudicar a su obra maestra. Ahora tenemos Los sinsabores del verdadero policía, el manuscrito de Bolaño que apareció en Frankfurt este octubre. Contiene el proyecto originario de su novela 2666 y da otra lectura de ese libro. De la misma forma que interesan las cartas de Kafka recién encontradas en Israel (por mucho que sabemos que lógicamente no superarán La metamorfosis), interesan Los sinsabores, donde el protagonista es Amalfitano, lo que ofrece un ángulo de visión distinto de 2666.
No hay un solo escritor cuyo caso sea idéntico al de otro. Yo, por ejemplo, no pienso tirar aquello que he escrito que no acaba de convencerme. No he querido publicarlo ni lo haré nunca, de acuerdo. Pero si el día de mañana puede beneficiar a mis seres más queridos, estaré encantado desde el otro mundo. Pongamos el caso de Kafka. Bueno, es obvio que hicieron bien en no respetar su última voluntad. En todo caso, siempre hay que valorar a un autor por su mejor libro, por la altura que ha sabido alcanzar en su mejor obra. Es de sentido común, por ejemplo, que la peor obra de Bolaño no podrá nunca perjudicar a su obra maestra. Ahora tenemos Los sinsabores del verdadero policía, el manuscrito de Bolaño que apareció en Frankfurt este octubre. Contiene el proyecto originario de su novela 2666 y da otra lectura de ese libro. De la misma forma que interesan las cartas de Kafka recién encontradas en Israel (por mucho que sabemos que lógicamente no superarán La metamorfosis), interesan Los sinsabores, donde el protagonista es Amalfitano, lo que ofrece un ángulo de visión distinto de 2666.
